Descripción
La Estatua de la Inmaculada, para los mesineses la «Inmaculada de Mármol», es una aguja barroca de unos 14 metros de altura en el lado norte de la catedral de Mesina, detrás del campanario. Esculpida en mármol blanco en 1757, cada 8 de diciembre es el centro de la fiesta de la Inmaculada.
El monumento sube por etapas, y conviene mirarlo de abajo arriba. Sobre la base maciza, cuatro grandes volutas enmarcan las inscripciones: una con la dedicatoria a la Virgen del Senado y el pueblo de Mesina, otra con la lista de los senadores que la encargaron.
Más arriba, cuatro regordetes angelotes alados sostienen flores de bronce y símbolos marianos. En lo alto, un globo con los signos del zodiaco sostiene a la Virgen, que aplasta un dragón en lugar de la serpiente habitual y apoya el pie en una media luna.
La estatua de la Virgen, de ropajes movidos y puro gusto barroco, lleva una aureola y una corona de bronce. El escultor fue el mesinés Giuseppe Buceti, que quizá se inspiró en la aguja de la Inmaculada de la piazza del Gesù Nuovo de Nápoles.
La aguja nació de un agradecimiento. Durante la procesión de la Vara, el 15 de agosto, algunas personas de carne y hueso que hacían de ángeles y santos en el gran carro votivo cayeron de él y salieron ilesas. La ciudad atribuyó el milagro a la Virgen, patrona especial de Mesina desde 1647.
El monumento ha tenido una suerte poco común. En 1908 el terremoto derrumbó la catedral y el campanario, pero la aguja quedó intacta; en 1943 las bombas incendiarias volvieron a alcanzar la catedral, y también esta vez la Inmaculada se salvó. Originalmente estaba en otra plaza y fue trasladada aquí durante la reconstrucción.
Cada 8 de diciembre, después de la misa solemne en la catedral, los bomberos colocan sobre la cabeza de la Virgen una corona de flores, el homenaje de la ciudad y de la diócesis.
El monumento sube por etapas, y conviene mirarlo de abajo arriba. Sobre la base maciza, cuatro grandes volutas enmarcan las inscripciones: una con la dedicatoria a la Virgen del Senado y el pueblo de Mesina, otra con la lista de los senadores que la encargaron.
Más arriba, cuatro regordetes angelotes alados sostienen flores de bronce y símbolos marianos. En lo alto, un globo con los signos del zodiaco sostiene a la Virgen, que aplasta un dragón en lugar de la serpiente habitual y apoya el pie en una media luna.
La estatua de la Virgen, de ropajes movidos y puro gusto barroco, lleva una aureola y una corona de bronce. El escultor fue el mesinés Giuseppe Buceti, que quizá se inspiró en la aguja de la Inmaculada de la piazza del Gesù Nuovo de Nápoles.
La aguja nació de un agradecimiento. Durante la procesión de la Vara, el 15 de agosto, algunas personas de carne y hueso que hacían de ángeles y santos en el gran carro votivo cayeron de él y salieron ilesas. La ciudad atribuyó el milagro a la Virgen, patrona especial de Mesina desde 1647.
El monumento ha tenido una suerte poco común. En 1908 el terremoto derrumbó la catedral y el campanario, pero la aguja quedó intacta; en 1943 las bombas incendiarias volvieron a alcanzar la catedral, y también esta vez la Inmaculada se salvó. Originalmente estaba en otra plaza y fue trasladada aquí durante la reconstrucción.
Cada 8 de diciembre, después de la misa solemne en la catedral, los bomberos colocan sobre la cabeza de la Virgen una corona de flores, el homenaje de la ciudad y de la diócesis.