Badiazza - Iglesia de Santa Maria della Valle

Badiazza - Iglesia de Santa Maria della Valle

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Descripción

La Badiazza, la iglesia de Santa Maria della Valle, es una abadía medieval almenada como un castillo, en el cauce de un torrente al pie de las colinas de San Rizzo, a las afueras de Mesina. Aislada junto al antiguo camino que cruza los montes Peloritanos, une arcos normandos, bóvedas góticas y una historia de reinas, reyes y leyendas.

Por fuera llaman la atención las almenas que coronan todo el edificio, una auténtica iglesia fortaleza, y la portada con arcos decorados en zigzag, un motivo que llegó a Sicilia con los normandos. En el lateral hay una portada de arco apuntado con capiteles de hojas, que los estudiosos han comparado con el gótico francés.

Dentro, tres naves conducen a un crucero elevado, de una amplitud poco común, con cuatro pequeñas tribunas en las esquinas. Las bóvedas de crucería tienen nervios bicolores, con sillares alternos de caliza blanca y lava negra. Cada capitel es distinto de los demás, entre influencias normandas, cistercienses y borgoñonas.

La cúpula, construida quizá con ligera piedra pómez, se derrumbó hacia 1840. Los ábsides estaban cubiertos de mosaicos bizantinos: queda un fragmento con la cabeza de san Pedro, hoy en el Museo Regional de Mesina.

El nombre de Santa Maria della Scala, que la iglesia adoptó en la Edad Media, procede de una leyenda. Un barco en el puerto no conseguía zarpar hasta que desembarcaron un icono de la Virgen; colocada en un carro tirado por novillas sin guía, la imagen remontó el torrente hasta la ermita de las monjas.

En 1168 Guillermo II y su madre Margarita la convirtieron en capilla real. Durante las Vísperas sicilianas, en 1282, las tropas angevinas la saquearon y la incendiaron. Aquí habría nacido en 1303 el amor entre el joven rey Federico III y Leonor de Anjou, y el ábside central los representaba donando la iglesia.

Abandonada por las monjas en el siglo XVI, cayó en ruinas. Las riadas del siglo XIX la enterraron por dentro y por fuera, y el muro de hormigón construido en los años cincuenta para protegerla de las crecidas hoy la oculta en parte.