Descripción
La iglesia de Santa Maria Alemanna es la iglesia de los Caballeros Teutónicos en Mesina, en via Sant'Elia: un raro ejemplo de gótico puro en Sicilia, construido en el siglo XIII por maestros alemanes. Hoy está desacralizada y acoge exposiciones y eventos.
Dentro, el efecto es el de una catedral nórdica en miniatura. Tres naves están separadas por pilares fasciculados con semicolumnas, de los que arrancan esbeltos arcos apuntados, y terminan en tres ábsides semicirculares.
Arriba, las bóvedas de crucería están reforzadas con nervios. La propia piedra es especial: junto al mármol y a la caliza veteada de gris verdoso se usó yeso, que refleja la luz y da al interior destellos de alabastro.
De la decoración quedan los capiteles, esculpidos con hojas y flores entre las que asoman monstruos y figuras humanas. En el portal principal, el arco ojival muestra monstruos y figuras de aire pagano, hasta el punto de que algunos estudiosos han pensado en un origen antiquísimo de la iglesia.
La iglesia nació con las cruzadas. Hacia 1195 el emperador Enrique VI cedió el lugar a la Orden Teutónica, y en 1220 Hermann von Salza, consejero de Federico II, hizo construir aquí un hospital: los caballeros que iban a Tierra Santa encontraban aquí descanso, provisiones y cuidados.
Fueron ellos quienes la llamaron Santa Maria "Alemanna", es decir, "de los alemanes". Del hospital solo queda un pequeño arco ojival con un fragmento de muro cerca de los ábsides.
Hacia 1485 los caballeros dejaron Mesina y el hospital pasó a la Arciconfraternita dei Rossi. En 1571 encontró aquí refugio un veterano español de la batalla de Lepanto: Miguel de Cervantes, que años después escribiría el Quijote.
Luego llegaron siglos difíciles. Ya en 1606 la iglesia y el hospital estaban abandonados; en 1612 un rayo dañó el tejado, el terremoto de 1783 arruinó la fachada y el edificio acabó sirviendo de herrería, almacén y depósito.
El terremoto de 1908, en cambio, la respetó. Fue el nuevo plan urbanístico de 1911 el que la mutiló: para cumplirlo se derribó la fachada oeste y se acortó la iglesia.
Con las restauraciones del siglo XX, la fachada que faltaba se reconstruyó en vidrio y la cubierta volvió a ser de madera. La iglesia reabrió al público en 2001.
Imprescindible
• Las naves góticas con las bóvedas de crucería.
• Los capiteles esculpidos.
• El portal con las figuras de monstruos.
¿Sabías que…?
• La iglesia está más baja que la calle: se encuentra al nivel de la ciudad anterior al terremoto de 1908.
Dentro, el efecto es el de una catedral nórdica en miniatura. Tres naves están separadas por pilares fasciculados con semicolumnas, de los que arrancan esbeltos arcos apuntados, y terminan en tres ábsides semicirculares.
Arriba, las bóvedas de crucería están reforzadas con nervios. La propia piedra es especial: junto al mármol y a la caliza veteada de gris verdoso se usó yeso, que refleja la luz y da al interior destellos de alabastro.
De la decoración quedan los capiteles, esculpidos con hojas y flores entre las que asoman monstruos y figuras humanas. En el portal principal, el arco ojival muestra monstruos y figuras de aire pagano, hasta el punto de que algunos estudiosos han pensado en un origen antiquísimo de la iglesia.
La iglesia nació con las cruzadas. Hacia 1195 el emperador Enrique VI cedió el lugar a la Orden Teutónica, y en 1220 Hermann von Salza, consejero de Federico II, hizo construir aquí un hospital: los caballeros que iban a Tierra Santa encontraban aquí descanso, provisiones y cuidados.
Fueron ellos quienes la llamaron Santa Maria "Alemanna", es decir, "de los alemanes". Del hospital solo queda un pequeño arco ojival con un fragmento de muro cerca de los ábsides.
Hacia 1485 los caballeros dejaron Mesina y el hospital pasó a la Arciconfraternita dei Rossi. En 1571 encontró aquí refugio un veterano español de la batalla de Lepanto: Miguel de Cervantes, que años después escribiría el Quijote.
Luego llegaron siglos difíciles. Ya en 1606 la iglesia y el hospital estaban abandonados; en 1612 un rayo dañó el tejado, el terremoto de 1783 arruinó la fachada y el edificio acabó sirviendo de herrería, almacén y depósito.
El terremoto de 1908, en cambio, la respetó. Fue el nuevo plan urbanístico de 1911 el que la mutiló: para cumplirlo se derribó la fachada oeste y se acortó la iglesia.
Con las restauraciones del siglo XX, la fachada que faltaba se reconstruyó en vidrio y la cubierta volvió a ser de madera. La iglesia reabrió al público en 2001.
Imprescindible
• Las naves góticas con las bóvedas de crucería.
• Los capiteles esculpidos.
• El portal con las figuras de monstruos.
¿Sabías que…?
• La iglesia está más baja que la calle: se encuentra al nivel de la ciudad anterior al terremoto de 1908.